Cállate voz interior, dice mi voz interior. Ese cuaderno no es azul, Espera, sí es azul, alguien me lo dijo. Las arvejas no estaban tan duras. Pero ni las has probado. estas escribiendo esto antes de empezar a comer. Se están enfriando en realidad. Es cierto.
Ya las probé. Ciertamente estaban frías. Estoy acostumbrado a comer frío. Eso es falso. Las terminas dejando a un lado y luego las botas. ¿De qué iba este texto? Si lo supera, no estaríamos hablando. Ya, de igual manera es raro hablar de un nosotros cuando solo soy yo quien está escribiendo. “Ya”, pero es que solo tu y qué hay de mí, si es que a mí ni me escuchas. Te ahorrarías muchos problemas contigo mismo. O contigo mismo. Con cualquiera de los dos.
Para aclarar, tú eres quien sabe cómo son las cosas y quien toma todo de la manera correcta. Yo quien la malinterpreta. Al final eres tú quien termina arruinando todo. Es que no sé darte las riendas de mi vida. Que no debes darme nada, que ambos somos una única persona que sabe perfectamente qué debe hacer para no seguir odiándose cada día más y estás aquí, escribiendo esto como si estuvieses loco y con un trastorno de doble personalidad.