Como un corto suspiro a la orilla del mar respirando sus hojas con vigor gritó
“A ti digo dolor dulce bella compañía”
Refiriéndome a primor odiado dolor maltrecho
Quien alas tuvo pero como Ícaro muy cerca del sol voló
Ingenuo castigo de ingenuidad osada, dichas quemarse y caer
Por incredulidad un traste desechable al vacío se desliza
De ti esperé mucho. Allá arriba estás primor ardiente, bellas alas de colibrí