2:00 A.M.
No logro conciliar el sueño. No estoy estresado, preocupado ni padezco insomnio. Es solo un pequeño inconveniente el que no me deja descansar: hay un grillo en alguna parte de mi cuarto y no para de silenciar su estridulación, continuándola al poco rato.
Cada vez que el grillo calla, no pienso en otra cosa que no sea cuándo volverá a sonar. No disfruto de la calma que produce la actual ausencia evidente de su existencia, sino que solo espero con dolor y agonía la futura prueba de su ser.