Lágrimas de Siddartha

20 vueltas a la nada

El agua la pintan de azul pero es transparente. Qué tiene el cielo de relevante e imponente si el rey fue obligado a quitarse la vida en una vuelta par. En la cuarta posición, vestido de blanco fue dejado a la intemperie. A sus espaldas gotas transparentes dejaron una huella imborrable.

Cara o cruz, no podías escoger ambas, creador mío. Con una sola moneda no se paga semejante deuda. Si no era yo el deudor, ¿Qué hacen estos barrotes frente a mí?. Las musas cumplieron su función, pero no así yo, que quise tapar el sol con un dedo o comérmelo de un mordisco.

Mi armadura derretida y descubierta deja ver que veinte vueltas he culminado, sabiéndolo porque las conté, más no por el desplazamiento, complejo de reconocer.